Saltar al contenido principal
viernes, 3 de julio de 2026
viernes 03/07/2026

PIANO

Una máquina musical

Un trabajo singular por la longitud, la intensidad, la variedad de autores y por el uso de una figura, un impulso musical tanto compositivo como interpretativo, como son los modos.

Mi primer contacto con este impulso musical fueron las obras de John Coltrane, Miles Davis y Pharoah Sanders. Luego vendrían muchos más en el jazz, pero también en el rock, la música tradicional y la música clásica. Es un recurso musical muy reconocible; Satie lo usaba con profusión, junto a escalas mediterráneas menos conocidas.

El «modo» es una combinación de tonos mayores y menores que permite trabajar con múltiples escalas y recursos tonales, especialmente interesante si quieres improvisar: casi todo lo que haces resulta armónico. Una especie de magia musical; todo lo que haces funciona. Muy usado en las músicas populares, fue adoptado también por la música clásica.

La variedad de autores es una muestra de su uso, importancia e implantación. En este disco aparecen el propio intérprete, Anthony Romaniuk; Arvo Pärt; temas anónimos de la música tradicional escocesa e inglesa; György Ligeti; Björk Guðmundsdóttir; John Adams, y música tradicional catalana, como la del Llibre Vermell de Montserrat.

Es en las composiciones del propio Anthony Romaniuk donde más claramente se aprecia el uso de esta forma musical.

El resto están tamizadas por un desarrollo compositivo más amplio, quizá con una deriva pianística romántica en algunas ocasiones, y con un uso impresionante de los arpegios: diez dedos sobre las teclas del piano, una máquina musical imponente.

De producción exquisita, tanto en lo musical -grabado en Berlín- como en la información contenida. Escucha muy placentera y agradable. Por ponerle un «pero»: la pieza de John Adams, muy buena y con una repetición más ligera que las de sus compatriotas Reich y Glass, tiene una duración de veinticuatro minutos y es la anteúltima del disco, de casi 70 minutos. Yo la hubiera colocado en segundo o tercer lugar.

Escucho ahora, mientras escribo, Army of Me, de Björk. Casi siempre la repito: un gran arreglo.

Romaniuk, criado en Australia, navega igualmente entre la música clásica y el jazz, con ecos de Bill Evans. Es un políglota musical que arriesga y acierta.

Creo que vamos a oír hablar mucho de él en Europa en los próximos años. Mientras tanto, escuchemos sus discos.

En su tienda habitual o en Alpha-Classics.com. Y a disfrutar.

_________

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR
Aviso de cookies