Tatiana Solovieva Producciones y la productora Glinka Concert llevan más de veinte años ofreciendo estos espectáculos al público español. Pero la llegada y promoción de sus bailarines no es sencilla. Ambas agentes teatrales tienen que financiar un viaje y unos gastos iniciales que suponen un auténtico riesgo.
Títulos como ‘La Bella Durmiente’ o ‘El Lago de los cisnes’ llenan los teatros del país. Pero no todo lo que se bautiza con el nombre de ballet ruso es sinónimo de calidad. Ésta es la principal barrera que ambas tienen que superar. Una butaca, un bailarín y un coro dispuesto a emocionar…
Ampliar la noticia en: http://rusiahoy.com



Si el “ballet ruso de segunda división” sin música en directo y con sueldos en minirublos lo tiene complicado, imagínense los bailarines españoles que inexplicablemente siguen estudiando danza clásica y, por falta de compañías españolas, tienen que emigrar, incluso a Rusia.