Aun sin el “marco incomparable” de la Alhambra, pues era en el interior del Auditorio Manuel de Falla, uno de los conciertos de cámara más apetecibles a priori de todo el Festival -que ya es decir- por la música programada y por sus intérpretes.
Aun sin el “marco incomparable” de la Alhambra, pues era en el interior del Auditorio Manuel de Falla, uno de los conciertos de cámara más apetecibles a priori de todo el Festival -que ya es decir- por la música programada y por sus intérpretes.
El concierto fue el pretexto y contexto perfecto para entregar a la gran pianista la Medalla de honor del Festival con la plana mayor de las administraciones cerrando filas a su alrededor (el director saliente como portavoz de ellos) y en medio de una cerrada ovación del público; a prueba de comentarios que no sean de alabanza.
András Schiff se marca un concierto sin programa especificado (“obras de Bach, Haydn, Mozart y Beethoven”); cualquier cosa menos improvisado.
Parece que la dirección del Festival de Granada ha acertado de lleno con la elección de Paul Lewis como músico residente este año, llevando el encargo de interpretar una de sus especialidades: todo Schubert para piano en formato Sonata.
Los momentos más importantes de la vida no tienen porqué ser siempre los más exaltados. Igualmente los mejores conciertos tampoco tienen porqué ser los de final en fortísimo, que suscitan casi de forma visceral los aplausos enfervorecidos del público sin solución de continuidad
Argerich protagoniza en Granada un programa construido al gusto de los interesados y sin duda también al gusto de todos los asistentes: una de las especialidades del director (música francesa), cualquier cosa que desee la diosa con orquesta (porque ella podría con todo) y la petición del Festival (la misma obra que se interpretó en la Alhambra en 1922).
Se nos hace saber a través del código qr incluido en el exiguo programa de mano (la carta del menú) que Zimmermann toca probablemente también en esta ocasión, en la sala pequeña del Auditorio Manuel de Falla (el reservado), con el violín Stradivarius que tanto echó de menos cuando el banco, que se lo había prestado años antes, se lo arrebató… hasta que después se lo devolviera una organización de su región de Renania- Westfalia del Norte, quien lo compró a la financiera en quiebra para volver a dejarlo en sus manos.
El programa propuesto por el pianista Grigori Sokolov para esta edición del Festival de Música y Danza de Granada 2022 hace un recorrido por el ‘pianismo’ decimonónico que recrea en personajes sonoros la esencia cambiante de la imaginación romántica desde sus inicios hasta sus postrimerías.
El concierto incluyó un programa integralmente dedicado a Chopin, con obras de su última época cuando comienza el declive de su ya delicada salud y empieza a deteriorarse su relación con George Sand. Piezas más oscuras, aún más melancólicas que las anteriores, también más complejas y densas desde el punto de vista del intérprete y también del oyente
Jonas Kaufmann y Helmut Deutsch en mi casa