Poco podemos añadir de las bonanzas musicales de Jordi Savall, al cual todos ustedes conocen por desarrollar una trayectoria abrumadora, pero si se tuviese que destacar una sería, sin lugar a dudas, el sello personal, riguroso, meditado y clarividente que impregna a la música que interpreta. En Savall se aúnan dos aspectos muy complejos de todo artista, el deberse siempre al creador y, al mismo tiempo, ofrecer una versión propia que mantiene la esencia y naturaleza de la obra.


