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sábado, 20 de junio de 2026
sábado 20/06/2026

CRÍTICA | Orquesta Sinfónica de Tenerife

Un programa polaco-ruso clausura la temporada de la Orquesta Sinfónica de Tenerife

Sergej Krylov y Michal Nesterowicz. © Juan MaRe

Sergej Krylov y Michal Nesterowicz. © Juan MaRe

hacia el siglo 21  Un programa polaco ruso clausura la temporada de la Orquesta Sinfónica de Tenerife
Sergej Krylov y Michal Nesterowicz. © Juan MaRe

La tercera temporada bajo la batuta de Michal Nesterowicz cerró con un programa polaco-ruso que incluía Three pieces in old Style, para orquesta de cuerda del compositor polaco Henryk M. Górecki (1933-2010), el Concierto para violín nº 2 en Re menor, op. 22 de Henryk Wieniawski (1835-1880) cuya vida transcurrió entre Polonia y Rusia y la Sinfonía nº 6 en Si menor Patética, op. 74 del ruso Piotr Chaikovski (1840-1893).

El talentoso violinista Sergej Krylov interpretó el Concierto para violín, de Wieniawski sacando partido a una composición compuesta básicamente ad hoc para el lucimiento del solista con claras influencias de la música zíngara, acorde con la estética musical del siglo XIX y sin grandes aspiraciones compositivas. Lirismo y virtuosismo fueron las destrezas más destacadas de Krylov, a semejanza de los grandes violinistas del romanticismo, además de la habilidad expresiva inherente a la propia obra. Para corresponder a los aplausos insistentes del público ofreció el Capricho nº 24 de Paganini como bis, obra con la que aún resaltó más su dominio técnico al violín y una mentalidad musical propia de la escuela rusa.

Three pieces in old Style, de Górecki también presenta influencias y citas de otras músicas, en este caso de la música antigua polaca. Modernidad y antigüedad tienen un punto de encuentro en esta partitura en la que melodías del siglo XVI, modalidad y diatonismo se abordan desde un paradigma compositivo del siglo XX.

Esta dualidad provocó al oyente por la ruptura de la línea melódica tradicional y los resultantes bloques sonoros de armonizaciones no tonales, aunque la recepción fue buena. La interpretación de la orquesta se distinguió particularmente en la última pieza por la expresividad que aportó a la simplicidad de la partitura.

En la segunda parte del concierto, Michal Nesterowicz abordó la Sinfonía nº 6 en Si menor Patética, op. 74 de Chaikovski sin forzar el patetismo de la obra, poniendo mucho énfasis en la diversidad de color que la sinfonía recoge y reforzando el poder evocador de la obra con grandes contrastes dinámicos, que sobresalieron no tanto por la fuerza orquestal sino por la sutileza en la interpretación. Orquesta y director no ofrecieron la usual interpretación oscura, profunda y patética de esta famosa sinfonía, sino una versión de romanticismo más fluido.

Etiquetas: noticiaportada

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