James Rhodes es un fenómeno literario tras la publicación de su libro Instrumental. Memorias de música, medicina y locura. Además de tocar y contextualizar las obras que interpreta, cuenta al público, entre piezas de Bach, Chopin, Rachmaninov, Schubert o Beethoven, la historia de su vida y como la música le ha ayudado a superar las terribles experiencias que se ha encontrado.
El pianista londinense es un enamorado de la música clásica. Carismático, visceral y muy talentoso, Rhodes asegura que Bach (y especialmente Las variaciones Goldberg) le han salvado la vida. A sus 41 años se ha convertido en uno de los principales divulgadores de la música clásica en el mundo, gracias a sus giras y conciertos en todo tipo de festivales y salas, y varios documentales sobre su figura filmados con la complicidad de cadenas de televisión británicas.
En el concierto del 26 de noviembre interpretará la Fantasía en fa menor y la Polonesa Fantasía, de Chopin y la Sonata para piano nº 31, en la bemol mayor, op 110, de Beethoven.
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