En el capítulo de contenidos, puesto que se trata del ciclo clásico y privado por excelencia de la capital, hay que reseñar la excelente presencia de Schoenberg, con tres obras en el periodo considerado (incluyendo sus monumentales Gurrelieder), y Mahler. Reseñable es el monográfico Mendelssohn (bicentenario obliga) de Chailly y, por supuesto, repertorio que nunca falla.
Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.