La edición comenzará con el regreso de la ópera escenificada al festival gracias a La flauta mágica, de Wolfgang Amadeus Mozart, que podrá verse los días 3 y 5 de agosto en la Sala Argenta del Palacio de Festivales. La nueva producción, procedente de la Semana Mozart de Salzburgo, contará con dirección escénica de Rolando Villazón y dirección musical de David Afkham al frente de la Orquesta de la Escuela Reina Sofía, además de un reparto encabezado por Javier Camarena y Kathryn Lewek.
La programación sinfónica volverá a ser uno de los ejes del festival con la participación de formaciones como la Filarmónica de La Scala, dirigida por Riccardo Chailly; la Orquesta Real Sueca, junto a la violinista María Dueñas; la Mahler Chamber Orchestra y la English Chamber Orchestra, entre otras.
El apartado pianístico reunirá igualmente a algunos de los intérpretes más destacados del panorama internacional, como Grigory Sokolov, Elisabeth Leonskaja y Daniil Trifonov, además del joven pianista Alexander Malofeev.
Otro de los momentos señalados de la edición será el regreso a España de John Eliot Gardiner, que debutará con sus nuevas formaciones, The Constellation Orchestra and Choir, mientras que la clausura estará protagonizada por la Orquesta del Festival de Bayreuth, dirigida por Pablo Heras-Casado, con un programa dedicado a El anillo del nibelungo de Richard Wagner.
La danza volverá a ocupar un lugar destacado con la presencia de la Compañía Nacional de Danza, María Pagés y Blanca Li, entre otros nombres, mientras que el ciclo Marcos Históricos ampliará su presencia hasta ofrecer 31 conciertos en 19 municipios cántabros, consolidándose como una de las señas de identidad del certamen.
La programación incluirá además nuevas propuestas líricas, entre ellas una gala protagonizada por el tenor Piotr Beczała, acompañado por Kathryn Lewek y la Orquesta Sinfónica de Bilbao, dirigida por José Miguel Pérez-Sierra.
Con esta edición conmemorativa, el Festival Internacional de Santander celebrará tres cuartos de siglo de historia reafirmando su condición de una de las grandes citas estivales de la música clásica en España y un referente cultural del verano europeo.
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